Cuatro ideas (4) de ejecutividad y toma de decisiones
Comparto cuatro conclusiones a las que llegamos ayer en el taller de Ejecutividad y Toma de Decisiones en el centro DHL Alcalá.
Proactividad son los tres segundos de deliberación entre un estímulo y nuestra respuesta. Conviene revisar qué automatismos, hábitos y rutinas diarias no son lo suficientemente eficientes y decidir proactivamente al respecto.
La teoría de la decisión clásica supone que decidimos tras un proceso de análisis lógico-racional previo identificando alternativas, calculando costes y consecuencias, estimando probabilidades… pero para tomar decisiones lógicas, analíticas y deliberadas necesitamos recursos cognitivos y energía con los que no siempre contamos. La neurociencia ha demostrado que nuestro proceso de toma de decisiones es la mayoría de las veces automático, apenas llega a la conciencia, está guiado y facilitado por emociones previas y cambia según el contexto.
Kahneman lo llama pensamiento lento y pensamiento rápido y, según el premio nobel no tenemos intuición probabilística; nuestro sistema 1 (rápido) comete inconscientemente sesgos de representatividad; sesgos de disponibilidad-recuperabilidad; sesgos de anclaje y halo; sesgos de costo hundido y sesgos de confirmación. Seamos conscientes del campo de minas y usemos el sistema 2 (lento) en caso de duda.
Utilizando la metáfora del ajedrez en la empresa hemos concluido que:
- El día a día de un manager consiste en una sucesión de decisiones con consecuencias inciertas
- Cada decisión tiene un coste (en tiempo y esfuerzo) y un beneficio o pérdida
- A veces confiar en la intuición es la mejor opción
- A veces lo mejor es una decisión modesta que te permita avanzar
- La rapidez es importante. Conviene no precipitarse pero tampoco pensar hasta el infinito
- Sólo en los momentos críticos merecerá la pena una inversión de tiempo y esfuerzo en el análisis de la posición y cálculo de posibilidades
Los mayores enemigos de la ejecutividad son el miedo y la procrastinación. Procrastinar es el hábito de “aplazar sistemáticamente” algún tipo de tarea o decisión. Para superar esta tendencia a la procrastinación de las decisiones hemos propuesto tres ideas:
- Repensar la cultura del error: el error es bueno, natural y necesario para el aprendizaje y para el éxito.
- Ejecutividad las decisiones simples (80%). Compromiso de decidir en menos de tres minutos cualquier decisión simple del día a día.
- Sistema para las decisiones críticas (20%). Identificar 3 opciones, elegir 3 ó 4 criterios de decisión, normalizar tales criterios por interpolación (0-100) y ponderarlos según su importancia.
Para finalizar hemos concluido que las decisiones en grupo suelen ser más acertadas que las individuales y suponen una mayor implicación en su ejecución.
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